Tóxica felicidad
- diferenciahorariagmt
- 26 jun 2020
- 3 Min. de lectura
¿Alguna vez te has sentido presionado por ser feliz? Quizás si te hago esta pregunta directamente, me dirás: no, jamás. Pero, ¿te suena el “todo va a estar bien”, “mira el lado bueno de las cosas”, “sé feliz” y “un día sin reír es un día perdido”?. Estas son típicas frases que te repiten las personas -y todo el tiempo- cuando ven que tienes un mal día y que además, vemos en las redes sociales o porque alguna marca la usa en un jingle para grabarse en nuestras cabezas… y yo me pregunto por qué no pueden aceptar y respetar la existencia de los “días malos” en los que no queremos sonreír (con todo lo que implican).
La presión hacia tener siempre una actitud positiva, sin duda, contribuye a lo opuesto: la infelicidad. Esto porque, nos sentimos culpables cuando no logramos estar bien y porque, además, tenemos la frase “la gente positiva atrae cosas positivas” merodeando en nuestra pisque. Soy una gran creyente que tenemos todo el derecho a sentirnos tristes, malhumorados, ansiosos, con miedo -y también felices, cuando queramos.
Y no lo digo yo. Según el Dr. Jamie Long de The Psychology Group, la felicidad tóxica es la sobregeneralización del estado optimista que se resulta en la negación, invalidación y minimización de la misma experiencia humana.
Como seres humanos, generamos emociones. Las básicas son: tristeza, alegría, enfado y miedo. Tres de estas, tienen un componente “socialmente negativo”. Me pregunto yo ¿qué hay de malo en sentir miedo de vez en cuando o qué me dicen de estar triste?. Experimentar estas emociones, nos llevan a un aprendizaje. Si no sentimos miedo ¿cómo seremos prudentes?
Debemos ser conscientes de esto último y así aceptar y validar nuestras emociones porque éstas permiten, un autoconocimiento. Sentirnos mal algunas veces, es parte de quienes somos y, como mencioné, de nuestro constante aprendizaje.
Por ejemplo, el dolor y el sufrimiento son parte de la vida y si no los hemos vivido, no podremos valorar la real felicidad (La real - no esa que está escondida en las típicas frases que nos repiten) En este sentido, obligarse a ser feliz, no te va a ayudar a aprender y a entender las razones por las cuales uno siente este tipo de emociones, que te llevan a sentimientos más profundos.
La argentina Maria Pia Estebecorena, con un Posgrado en Psicología Positiva hace énfasis en que tener una actitud positiva implica un compromiso real con uno mismo; es decir, implica que generemos un cambio de consciencia y de cómo enfrentamos los problemas y situaciones aplicando estas frases cliché con un compromiso con nosotros mismos y con el otro.
Para llegar a ese compromiso, sobre los cuales trabaja la Psicología Positiva, menciona tres cosas importantes:
Ser responsables con la forma como afrontamos nuestros conflictos y los problemas de los demás. Entender que las personas piensan y sienten distinto, es importante. Además, hablarte y hablar con amor, es sanador.
El duelo: debemos tomarnos el tiempo necesario para procesar nuestra situación y entender nuestras emociones. Llorar es un proceso natural que ayuda a expresar y canalizar nuestras emociones.
La única forma de solucionar un problema, es hablando. Evitar el diálogo, te aleja de las personas y agranda el problema. Si no exteriorizas lo que te sucede, no llegarás a este cambio de consciencia
Sin un buen respaldo emocional, las frases de felicidad, se vuelven vomitivas y es ahí donde aparece la sobreexigencia que ejercemos sobre nosotros mismos para ser felices.
Así que respeta tus emociones, procésalas y exprésalas. Háblate con amor y aprende de ti mismo. Uno no tiene que estar feliz y optimista todos los días.
Visto por ahí: "Ni las sonrisas curan, ni estar feliz es un tratamiento"

Foto: Maria Velskaya
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